INTRODUCCIÓN
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El conjunto de acciones formativas que organiza la Federación debe entenderse como un esfuerzo sistemático y planificado para desarrollar los conocimientos, las técnicas y las actitudes de nuestro personal, de forma que la conducta resultante contribuya de manera más eficaz tanto para la consecución de los objetivos de las Cajas Rurales participantes como al desarrollo de los potenciales personales de sus recursos humanos.
A través de una adecuada formación continua, las Cajas Rurales están alcanzando consecutivamente, |
cuanto menos, una mejora de sus competencias y fortaleciendo por tanto su situación competitiva y la de cada una de las personas que las componen.
Además mediante la aplicación de la interpretación de los resultados derivados directamente de la formación, se facilita un adecuado criterio de promoción profesional, evitando el estancamiento de las personas con potenciales, y permitiendo una adaptación permanente en la evolución de los puestos de trabajo.
Y que duda cabe que la profesionalización e integración de los recursos humanos, es consecuencia de una acertada política de formación, y una de las mejores fórmulas de prevención necesarias para superar dificultades futuras. Por todo lo anterior se evidencia que la planificación de la formación continua es una necesidad para implementar las estrategias dirigidas a conseguir los objetivos de nuestras organizaciones, y nos permite una de las mejores adecuaciones al entorno en el que tenemos que competir, cada vez cambiante con mayor celeridad.
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